La ultima maravilla del nuevo sonido indie británico paso por Buenos Aires. En su primer visita a nuestro país, ante 8 mil personas y con la velocidad que los caracteriza, demostraron que la etiqueta de “Revelación del nuevo rock” no les queda chica.
24/10/2007 - Vista 397 veces
Parecía, pero no. El Luna Park prometía estar repleto y se fue llenando… pero de a poco. Lentamente el publico, en su mayoría adolescente, combinaba con lo “Fluorescente” de la canción de los Arctic Monkeys. Mucho Color, zapatillas de moda, peinados y hasta globos de colores, fueron completando los espacios vacíos. Lugar que con esfuerzo trataban de llenar con sus interesantes sonidos “Bicicletas”, la banda invitada a hacer la previa del show de los chicos de la ciudad de Sheffield. Poco comprendían de buena música local los jóvenes del centro del campo, a medio llenar, que pedían a gritos agua, mientras que Julio Cesar –cantante y guitarrista- reflexionaba en voz alta “nosotros le traemos buena música… y ustedes solo nos piden agua”. Unos pocos desde el fondo, ya con algunos años más, se sonreían ante canciones como “Adios mundo cruel” y disfrutaban…. Por supuesto, tenían remeras de bandas como “Muse” y “Happy Mondas”, algo más entendían.
Ya a las 21:30 hs y con la puntualidad esperada, la banda inglesa salio a escena a matar con canciones como “This House is a Circus” y “Brainstorm” uno de sus últimos hits. La gente enloquecida, canto, grito y no dejo de moverse en la hora y media de show, bien al estilo Monkey, con guitarras ágiles, letras pegadizas como chicle y actitud rocker.
Mas con perfil parco que de nueva estrella, el cantante Alex Turner, hablo algunas veces con el publico, bebio su cerveza, brindo y continuo con la ametralladora de Hits. Asi, “I bet that you look good on the dance floor”, “Fake tales of San Francisco” y la ya nombrada “Fluorescent Adolescent”, entre otras, terminaron de cerrar la calurosa noche de miércoles, con una dosis de éxitos.
Rápidos, enérgicos y perfectamente predecibles, los Arctic Monkeys pasaron fugazmente por Argentina, cerrando su show sin sorpresas ni bises, demostrando que sus veinte años traen mas que juventud y ganas. Un aire fresco de sonidos caprichosos y bases urgentes, con una formula de satisfacción garantizada.