Marea, La mancha de Rolando, Intoxicados, La Vela Puerca y Bersuit juntos en el día 2.
07/04/2008 - Vista 2133 veces
La gente fue llegando desde muy temprano, pese al cierre de Bersuit Vergarabat, no toda la gente los iba a ver a ellos. Estaba claro.
A las 16 hs. abrieron las puertas del estadio y una estampida de fanáticos corrieron a más no poder para ubicarse en los mejores lugares, los más cercanos al escenario. Escenario distribuido con una pantalla por detrás de la ubicación de la batería (de todas las bandas) dos a los costados, que luego se cerraban y hacían las veces de telón (eso sucedión con La Vela Puerca y Bersuit) más dos en los laterales del mismo, para que la gente pudiera seguir las imágenes si no llegaba a alcanzar a observar a los artistas. Artistas que comenzaron su show. Show potente si lo fue el que dio Marea, banda española que ya estuvo en Argentina, taloneando a La Renga cuando tocaron en el Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires. Mucho público fue a verlos y se conocían todas las canciones, entre las que se destacaron Aceitunero, El perro Verde y Manuel canta saetas.
A continuación le llegó el turno a La Mancha de Rolando, liderada en voz por Manuel Quieto, hicieron saltar a la gente para seguir precalentando los motores ante los platos fuertes de la jornada. Mago de la lluvia, Antes, Sincera, Donde vamos, Cabrón, Chino y Arde la ciudad estuvieron dentro de su repertorio, además de hacer los covers Ruta 66 y Alta suciedad de Andrés Calamaro.
Y atención, porque aquí llegó el primer plato fuerte. Intoxicados, con Cristian Pity Alvarez a la cabeza junto con Felipe Barroso, dos de los más ovacionados, hicieron saltar a toda la gente que se acercó hasta River. Ya como el año anterior, volvieron a realizar un show en el que la puesta en escena fue fundamental. El pasado Quilmes Rock hicieron una recreación de “Grandes Valores del Tango” pero del Rock, con Dady Brieva haciendo las veces de Silvio Soldán; esta vuelta cocinaron tortas fritas en vivo y en directo (quien suscribe tuvo la fortuna de degustar) Esta saliendo el sol (donde la gente colaboró ante el quedo del cantante) y Las cosas que no se tocan fueron muy festejadas por la gente.
Se lo vio al Pity un tanto alterado, corriendo por la pasarela, pateando micrófonos, revoleando guitarras, pero es lo que le da el tono pintoresco y caracteriza a la banda. Ya para el tramo final de la presentación subió como invitado el “Negro” García Lopez que demostró lo tanto que sabe con la guitarra. Imponente por donde se lo mire.
“Vamos La Vela de mi corazón ooh…” comenzó a hacerce eco entre las cabecitas que formaban parte del inmenso mar de gente que conformaba el campo riverplatense. La Vela Puerca retornaba a suelo argento y hacía explotar a la gente con El señor. Del último material, El impulso sonaron Frágil, Me pierdo, Neutro, Clones (con Sebastián Cebreiro en la voz) Sanar y La sin razón. La gente estaba a pleno, era un show magnífico, con los uruguayos sonando muy bien, muy conectados entre sí casi sin errores. Llego el turno de probar la pasarela y de ir de cara al público para hacer Mi semilla en una versión particular, acompañada por violín.
Una de las sorpresas fue Contradecir que hacía tiempo que no la tocaban, tema que proviene del disco de Bichos y Flores. Por dentro, Va a Escampar y De atar también fueron muy festejadas, para luego llegar al tramo final de la presentación, donde estuvieron las infaltables Llenos de Magia, El Profeta y El Viejo. Se notaba que la gente necesitaba esa dosis de La Vela, que recordemos hizo su gran debut en un estadio aquí en Argentina, en el club Ferro Carril Oeste, el 8 de septiembre del año pasado.
Luego de la gran participación del grupo uruguayo, faltaba el número principal…
La noche venía a pleno y se estaba aproximando el clímax: Bersuit Vergarabat. El octeto llegaba por segunda vez al estadio de River Plate, pero esta vuelta en el marco de un festival. Eso se notó, se vio la diversidad de público, a pesar de que mucha gente compartía el gusto por varias de las bandas que estuvieron en escena, dado que el estadio no estaba repleto como el año pasado cuando por primera vez se presentaban en el mismo. Sin embargo, eso no fue impedimento para que Bersuit diera un show soberbio, apostando mucho nuevamente a la puesta en escena y el uso de las pantallas.
A diferencia del último show en Mar del Plata, donde el comienzo del show había sido muy intenso, esta vez optaron por arrancar el show con el tema que hace las veces de segundo corte del nuevo disco, hablamos de Ansiando Libertad. Fue desconcertante. Muchos de nosotros creímos otro tipo de apertura, por eso es que sigo firme en la postura de que la banda no deja de sorprender.
Como para empezar a calentar los motores, vino De ahí soy yo con esa propuesta ecologista, y con un video proyectado en la pantalla que se encontraba a espaldas de la batería de Carlitos Martín, realizado por gente de TEA Imagen, donde fueron pasando lugares claves donde la contaminación, la deforestación y los desastres naturales predominan, no solo de nuestro país sino de todas partes del mundo.
Empezaba a entrar en ambiente la gente cuando la guitarra de Osky Righi le da la introducción a Mi vida, potenciado a su vez por Laten Bolas, donde todo el campo plagado de bersuiteros saltaba a más no poder.
Retomando el tema de las sorpresas, irrumpe en las pantallas un De onda de color rojo, con plena participación de Albertito Verenzuela, secundando al Pelado Cordera, en la cancón proveniente del disco resurrección de la banda, Libertinaje. Más arriba aún con El baile de la gambeta y El viejo de arriba, donde se escuchó ensayar un nuevo final, con todo el estadio cantando al compás de los Bersuit el “Vamos cachaca que dure…y que perdure, en La Mesón de Joan”A mi apreciación, uno de los momentos más altos del show.
Para continuar con esa misma energía, Cordera invitó a subir al grupo de percusión Bomba de Tiempo para hacer Danza de los muertos pobres, donde la gente nuevamente volvió a ser protagonista agitando sus brazos al final del tema, donde se lucieron las voces de Daniel Suárez y el “Cóndor” Sbarbatti.
Después de La Soledad, Charly Bianco (quién fuera presentado finalmente por Cordera como en “su vuelta a la banda”-recordemos que fue uno de los miembros originarios, pero se alejó en el año 1996) se calzó la guitarra para realizar El Tiempo no para, viejo tema del brasileño Cazuza, símbolo de la banda en los principios de la década de los noventa. De la pluma de Pepe Céspedes se desprendió Vuelos en un momento para la reflexión conjuntamente con el material proyectado en las pantallas nuevamente, recreando aquellos terroríficos “vuelos de la muerte”, en una historia que no debe olvidarse.
La energía se sentía, y terminó por exteriorizarse con Un pacto y Negra Murguera en dos momentos inolvidables de la noche. Sin embargo, había esa necesidad de poguear un poco, y ese deseo lo cumplió Tito Verenzuela, que vestido como un Porteño de Ley hizo vibrar todo River.
Se encendió nuevamente en el público al momento que arrancaron los primeros acordes de La Argentinidad al palo, donde se notaron un par de distracciones que llevaron a mínimos errores de los que pudieron salir sin problemas. Al mismo tiempo, apelaron al uso de la ironía con las tapas de la Revista Barcelona en las pantallas, al momento de los diarieros en el medio de la canción. Controvertido, el Pelado habló a favor de la democracia y del consumo del canabis, además de desquitarse contra los políticos de siempre, precisamente durante La Argentinidad al palo.
Precisamente en ese momento, vino enganchado Tuyu, donde nuevamente, como es característico ya, practicaron el rito Are Krishna vestidos con túnicas naranjas, improvisando, haciendo reir, bailar, saltar y disfrutar a la gente. Un comienzo muy power para Yo tomo y Se Viene, fueron haciendo entrar al concierto en su tramo final. Cordera alentó a la gente diciendo que no volvían si no gritaban un poco, y así llegó el momento de los bises.
Nuevamente la banda apeló al mensaje ecologísta entonando Madre hay una sola para cambiar de aire bruscamente y volver a recurrir a la puesta en escena. Salieron, una ama de casa y El Lechero que hizo honor a la letra de la canción, seduciendo a la mujer y finalmente llevarlo casi a lo explícito de hacerlo ahí mismo en el escenario, después de sacarse la ropa cual stripper que realmente era.
En materia de invitados, además de los mencionados anteriormente, subieron a hacer un par de canciones Martín Pomares en guitarra eléctrica, Marecelo Predacino en guitarra española, más Pablo Guyot en que dio cátedra con su viola en La Bolsa; en cuanto a la percusión estuvieron los de siempre, Manuel Uriona y Sebastián Panguzi; y en coros “Los Balbis” como fueron presentados por el Pelado, con Alejandro Balbis a la cabeza.
Ya se iba el show, estaba en su punto máximo. Y para unir todas esas voces que acompañaron a los Bersuit durante toda la noche, llegó El viento trae una copla para coronar una espectacular presentación en el marco del Quilmes Rock 2008. Es cierto que a comparación del show en Mar del Plata, quizás la performance no haya sido la misma, pero hay que tener en cuenta que fue un festival y no era público exclusivo de Bersuit, por eso no se hicieron presentes algunos temas que venían siendo parte de los últimos repertorios, caso del Popurrí de temas viejos, lo que no implica que la banda siga explorando, siga ahondando en toda su discografía, y en todos los estilos que practicaron y seguirán haciendo.